Amets ezkutuen isiltasunean

ESCUCHANDO:
Ken7 - Irudi Biluztuak
"Denbora azkar pasa da,
biok aldatu gara...
non sartu zara?"
"El tiempo ha pasado rápido, los dos hemos cambiado... ¿dónde te has metido?". Tras éstos versos cargados de melancolía, Ken Zazpi esconde una frase que todos hemos pensado alguna vez, al encontrarnos con alguien que algún día fue importante en nuestra vida. Hoy me la he planteado... al mirarme en el espejo: He visto a alguien a quien conozco desde hace 28 años, y que está cambiando a un ritmo mareante.
No hace mucho tiempo (5 años, me lo han chivado unas fotos que he encontrado guardadas de aquel entonces), que tengo grabada en mi retina un momento de mi vida que paso a contaros: me encontraba con mis compañeros del rock (segunda familia, hermanos de corazón), volviendo de un fin de semana de conciertos, en los que nos dejamos la piel (algunos literalmente) en una pequeña sala de un aún más pequeño pueblo cántabro. El concierto fue impecable, y la noche "pecable" a más no poder... sin duda el fin de semana había sido si no redondo, casi esférico: nuevos amigos, y viejos dolores en la cabeza durante el viaje de regreso. Sonaba en el interior de la furgoneta ésta preciosa balada que ahora mismo envuelve mi salón mientras escribo. La fina lluvia primaveral resbalaba en el cristal, maquillando ligeramente el aroma del salitre que se colaba por la ventilación frente a la que yo hacía las veces de copiloto. El olor del asfalto recién mojado de la autopista me hacía desviar mi atención, aunque más que atento a la carretera, me fijaba en una preciosa playa desierta del cantábrico, que, escoltada por dos enormes y verdes montañas, parecía gritarme lo afortunado que era por todo aquello. En el asiento de atrás dormían en curiosa postura (bastante amorosa) bajista y cantante, mientras uno de los guitarras había dejado momentáneamente el ruido de su PSP para sacarles una oportuna fotografía. Desde el asiento del piloto me miraba de reojo el otro guitarrista: "¿qué haces, qué pasa tío?" "Recordad, sentid éste momento, vividlo: ésto es la vida, ésto es magia". Me miraron como si aún no hubiera metabolizado todo el alcohol de la noche anterior. "Os lo digo en serio, peña: ésto del rockanrol es la ostia. Ésto, teneros aquí a mi lado, volver a casa hechos polvo, con los oídos pitando de la noche anterior, y el corazón aún a cien por hora". La complicidad de sus sonrisas llenó entonces la furgoneta y no nos hicieron falta más palabras. Cada cual volvió a su letargo inicial y todos pensamos en nuestros adentros: "Ésto es magia".
El tiempo ha pasado rápido y hemos cambiado, no hay duda. La gente va, la gente viene... pero los sentimientos quedan. Será que últimamente estoy melancólico. Por suerte, aquel momento, aquellas palabras, aquellas miradas, aquellas sonrisas... no cambian, ni cambiarán. Y repetiremos ese viaje, con éstos acordes de fondo, y pensaremos de nuevo: "Ésto es magia". Porque como reza el título de ésta entrada, y el estribillo de la balada de Ken Zazpi que hoy suena 5 años después: "Beti itxarongo zaitut, azken geltokiko iluntasunean... amets ezkutuen isiltasunean" (Siempre te esperaré, en la oscuridad de la última estación... en el silencio de los sueños escondidos)
